¿Cuándo el colesterol bueno se convierte en malo?


En un editorial de la revista Nature medicine del mes de septiembre de 2004, se comenta un artículo publicado recientemente en la revista Journal of Clinical Investigation por miembros de Cleveland Clinic Foundation, de Cleveland, Ohio, USA, en el que se expone el mecanismo mediante el cual el llamado colesterol "bueno", es decir la lipoproteína de alta densidad conocida con las siglas HDL (por High Density Lipoprotein), puede convertirse de colesterol anti-inflamatorio en colesterol pro-inflamatorio o colesterol "malo", cuando actúa sobre ella la enzima mieloperoxidasa.

Hace tiempo que se acepta la tesis de que mientras más colesterol HDL tiene una persona en su plasma, mejor para ella. Sin embargo, una revisión de los datos del llamado "estudio Framingham", el primero que demostró sólidamente la importancia del colesterol HDL, ha revelado que muchas crisis coronarias y muchos accidentes vasculares cerebrales ocurren en cuidadoras en distrito federal con niveles plasmáticos absolutamente normales del HDL.

Estudios recientes han demostrado que el colesterol HDL se comporta normalmente como anti-inflamatorio, mientras que el colesterol HDL de pacientes con enfermedad cardiovascular o con procesos equivalentes a la enfermedad cardiovascular como la diabetes, es realmente un colesterol HDL pro-inflamatorio.

El trabajo publicado en la revista Journal of Clinical Investigation parece resolver el misterio de la conversión del colesterol HDL "bueno" en un colesterol HDL "malo". Según sus autores de dicho trabajo, la enzima proinflamatoria conocida como mieloperoxidasa elige como objetivo de su acción a la principal proteína del colesterol HDL, la apolipoproteína A-1 [ApoA-1].

La consecuencia de esta conversión del colesterol HDL en "malo" es que las células macrófagas que se encuentran acantonadas en las placas de ateromas en la enfermedad ateroesclerótica o ateroesclerosis acumulan crecientes cantidades de colesterol; esto hace que las placas que recubren las paredes arteriales sean más ricas en lípidos, con lo que se tornan más propicias a la ruptura y a originar trombosis intravasculares.

La enzima mieloperoxidasa


La enzima mieloperoxidasa abunda en los macrófagos presentes en la reacción inflamatoria de la pared arterial que se conoce como ateroesclerosis. Los autores consiguen demostrar, por una parte, que los productos derivados de la actividad enzimática de la mieloperoxidasa sobre la apolipoproteína A-1(constituyente fundamental del colesterol HDL) modifican el aminoácido tirosina de la ApoA-1 y, por otra, que en los pacientes con ateroesclerosis la ApoA-1 contiene más tirosina modificada por los productos derivados de la actividad enzimática de la ApoA-1.

Por otro lado, en la ApoA-1 aislada de individuos con o sin enfermedad cardiovascular se demuestra una relación inversa entre la cantidad de tirosina modificada por los productos derivados de la mieloperoxidasa y la habilidad de la HDL para extraer el colesterol de los macrófagos.

En resumen, mientras más tirosina de la ApoA-1 ha sido modificada por los productos derivados de la mieloperoxidasa, menos efectivo es el HDL en la extracción del colesterol.

Dado que la fuente de los agentes modificantes del colesterol HDL (los productos derivados de la acción de la mieloperoxidasa) es la célula macrófaga asentada en las lesiones ateroescleróticas, se cierra un asa positiva de retroalimentación para intensificar la inflamación.

En la ateroesclerosis la reacción inflamatoria de la pared arterial es iniciada por los lípidos oxidizados derivados de la lipoproteína de baja densidad o LDL, una cascada de fenómenos celulares similares a la que se pone en marcha ante la presencia de un agente infeccioso.

Mientras en los animales la HDL es, a menudo, la mayor fuente de colesterol del plasma, en los seres humanos adultos la mayor fuente de colesterol plasmático no es el HDL que contiene apolipoproteína A-1, sino el LDH que contiene la apolipoproteína B [ApoB].

La consecuencia práctica de este hallazgo es, según los autores del comentario, que las estrategias farmacológicas que buscan mantener elevado el nivel plasmático del colesterol HDL serán útiles para el paciente siempre que se trate del HDL anti-inflamatorio o "bueno" y no del HDL pro-inflamatorio o "malo".